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Este 4 de abril volvimos los pioneros y jóvenes cubanos a celebrar otro año de vida de las organizaciones que signan nuestros derechos, refrendados en la Constitución de la República de Cuba. La Organización de Pioneros José Martí llega a 55 abriles, y la Unión de Jóvenes Comunistas celebra los 54 años de estar en cada frente, de protagonizar una Revolución que por legado histórico pertenece a las nuevas generaciones.
Decía el Che: “La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”.
No existen dudas de que en la juventud habita el futuro, en ella se consagra la esperanza de un mañana renovado y feliz, la idea de hombres y mujeres de bien que sobrepasen los límites personales y sientan el sentido del deber hacia la sociedad, hacia el mundo, y lo manifiesten desde su actuar cotidiano en la entrega que demanda el estudio, el trabajo, la defensa de los principios y convicciones de la nación.
Pero que lo hagan desde el conocimiento profundo de sus raíces, de la historia que le antecede, que le hizo ser lo que hoy, que ennobleció el linaje de los jóvenes cubanos desde paradigmas como José Martí, Mella, Guiteras, Villena, Fidel, Camilo, Che, quienes cifraron sus sueños en la libertad de su tierra, su pueblo, y centraron sus energías en hacerla soberana, justa.
Que lo hagan desde el sentido de pertenencia, de sentir propia la tarea de construir y perfeccionar la obra legada por esas generaciones, desde el orgullo de ser cubanos hijos de la dignidad, de la intransigencia cuando se trata de los ideales propios, de la voluntad de crear.
El propio Ernesto Guevara mencionaba que a la juventud le toca ser alegre, llenarse de sueños, procurarse espacios para la diversión sana, para la risa y el deleite desde sus gustos, sus preferencias; pero en la justa medida ha de ser profunda, adentrarse en los caminos del saber, de la preparación en todos los ámbitos, del raciocinio, estar consciente de la responsabilidad que le compete en pos del mañana.
Como me decía mi hermano (uno que tengo por gracia de mi madre y una amiga de ella) Nelson Aguilar Sosa: “debemos reflexionar porque el desconocimiento imposibilita que las personas avancen hacia ese lugar que aspiran llegar, porque sencillamente no pueden estar claro de su rumbo”.
“Y si hablamos de la organización, de la UJC, es preciso que ella lidere cada tarea e integre a todos en sus actividades, trabajos productivos, en aras de seguir manteniendo, construyendo y sosteniendo esta sociedad”.
El compromiso no es solo con esos hombres cubanos que cuando fueron jóvenes asentaron pautas en la historia de la Patria (a quienes debemos lo que tenemos hoy, por su sacrificio y ejemplo); es mayor aún, con la Patria misma, con la esencia de la cubanía que es la libertad y de hacer por el prójimo, no importa el rincón del mundo en el que esté.
Pero en extrema dimensión, con ellos mismos, digo… con nosotros mismos, porque es la única manera de ser, de vivir en paz, de tener metas y lograr cumplirlas (aunque claro está con esfuerzo, para que sea más placentero el hecho de conquistarlas, para que le pongamos amor y hagamos lo imposible por preservarlas, para que nunca cedamos ante nadie, porque sólo nosotros sabemos el precio pagado para llegar hasta el lugar en el que nos encontramos, y con la guía de quienes reconocen este sacrificio sabremos enmendar los errores y nunca renunciar a la obra de esta Revolución martiana, guevariana, fidelista).
Celebramos, es cierto, y lo hacemos a sabiendas de que queda mucho por hacer, un camino por delante que no se pinta fácil ni libre de obstáculos o adversidades. Y celebro yo, porque sé que los jóvenes somos presente y futuro.

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